Sábado, 20 de Junio del 2026

DOLTO Y LACAN. ENCUENTROS Y DIFERENCIAS

Dolto y Lacan fueron compañeros de ruta en la construcción y complejidades de las sucesivas escisiones de las sociedades francesas de psicoanálisis. Perteneció a la Escuela Freudiana, pero a medida que los trabajos de Lacan se fueron tornando más formalizados, se incrementaron las diferencias entre ambos.
     Si bien coinciden en la valorización del Lenguaje y el registro de lo Simbólico, en Dolto hay un planteo menos estructuralista que en Lacan, quien dice que “el hombre es siervo del lenguaje” mientras que Dolto afirma que “el ser humano está dotado de función simbólica”   
     En Dolto el sujeto se define como un dato primario y está menos determinado que en Lacan, resta un espacio para el deseo propio. Más que al lenguaje como estructura Dolto destaca el habla, las palabras verdaderas que en su decir comunican aperturas a experiencias reprimidas. No cree en la forclusión, que entiende como la resistencia del analista. Ambos coinciden en la  importancia del registro Simbólico y la discriminación entre necesidad y deseo.  
      Fiel al desarrollo de los estadios freudianos, no coincide con Lacan en el abandono de la perspectiva de la psicogénesis. Afirma la importancia de los momentos madurativos en la infancia. ”No veía de qué modo era posible prescindir de los estadios para estudiar la formación de la inteligencia antes de los tres-cuatro años o los fantasmas de defensa”.[ En Lacan las zonas erógenas no están referidas a estadios o etapas] “sino a orificios del cuerpo donde el Otro interviene” 
     La imagen inconsciente del cuerpo (IIC), contrariamente al esquema corporal (EC) hace referencia a una pluralidad perceptiva inserta en una dinámica de intercambios con el otro, junto a las palabras y el lenguaje en un sentido amplio que la acompañan. Podemos pensar esta Imagen como un ello relacional constituido por las huellas significantes de nuestras experiencias emocionales. Este concepto es inspirado a Dolto por los dibujos y modelados que niñas y niños realizan en sus sesiones —técnica privilegiada en su práctica—.
     Mientras Lacan hace referencia al “cuerpo fragmentado” anterior al paso por el espejo, Dolto sostiene que en estos tiempos iniciales el lactante no tiene una imagen de su cuerpo fragmentada. Contrariamente, si hay una experiencia de fragmentación será inducida por la madre en tanto convierte a su hijo/a en objeto parcial. Gracias a las referencias viscerales, la presencia de su madre y las palabras comunicativas que le dirige, el lactante no atravesaría una etapa de fragmentación.Profundizar estas diferencias teóricas interroga nuestra práctica.
                                                                                                                                                                                                                          Psic. Beatriz Salto